sábado, 2 de febrero de 2013

Recuerdos, distancia y nostalgia

      Tras cerciorarme, muy a mi pesar, de que no puedo mantener una actualización continuada, llegué a plantearme publicar al menos una entrada al mes -es lo mínimo para que el blog no parezca abandonado y dejado a la deriva- y me comprometí a ello, pero como se puede ver ni aun eso he podido cumplir (en enero no he publicado nada). Pero como ni me pagan, ni me castigan por ello, sé que a mis escasos y modestos lectores no les va importar y sabrán perdonármelo (no les queda otra...).
      Después de esta aclaración, que nadie me ha pedido, por otra parte, vuelvo a lo que quería decir/hacer. Esto no es ni más ni menos que la publicación de una nueva poesía, la cual tengo por ahí escrita desde hace un par de semanas (más o menos). No voy a comentar mucho sobre ella porque no lo veo estrictamente necesario; por lo tanto, no voy a alargar mucho más la introducción, aunque sí quiero prometer antes que acabaré publicando un contenido más variado, el cual no se limitará a mis poemas particulares exclusivamente.

Recuerdos, distancia y nostalgia

Suculento olor el de la nostalgia;

olor a tierra mojada palpitante,

olor a arcilla moldeada por tus manos,

olor a tu perfume y a tu esencia, 

al fin y al cabo.


Tal fenómeno, me oprime el pecho

como si un batallón de soldados lo atacara.

Su estela como de la nada aparece en mí,

me recita versos indelebles

y aprisiona sentimientos como si de reos se tratase.


En fin...

Las alegorías no bastan,

y un cincel martillea mi alma

escribiendo tu nombre,

mientras se fragua el acero en mis entrañas.

Recuerdos, distancia y nostalgia:

no sé por dónde aparecisteis,

removiendo flores de prados casi yermos,

 pero sí sé que en mí os quedaréis,

sembrando tiempo, lugares y momentos.


(La nostalgia me quema como estaño fundido en el corazón).